En la charla junto a Jesús Callejo defino a Arcimboldo como un antecesor o precedente de los espectáculos sonoros y visuales de Jean-Michel Jarre. Creo que no me equivoco. Todas las cortes se lo rifaban en el siglo XVI para hacerse con los servicios de este genio creativo capaz de crear un lenguaje transgresor en pleno Renacimiento
